Estíbaliz Pérez: el juego del aprendizaje
En el más reciente episodio del podcast {Call: Makers}, contamos con la presencia de Estíbaliz Pérez, Country Manager de Edunova y experta en innovación educativa. La conversación giró en torno a un concepto fundamental: “el juego del aprendizaje”. Este término, inspirado por la educadora y autora Ana Lorena Fábrega en su libro The Learning Game, plantea replantear las reglas de la educación tradicional. A continuación, exploramos por qué este cambio de paradigma es tan importante, apoyándonos en las ideas de Fábrega como marco teórico y en los aportes prácticos de Estíbaliz Pérez como protagonista de esta transformación.
¿Qué es el "juego del aprendizaje"?
El juego del aprendizaje es una metáfora que contrasta con el “juego de la escuela” tradicional. Fábrega cuestiona muchos supuestos del sistema educativo vigente: por ejemplo, nos hemos habituado a agrupar a los niños por edades, impartirles el mismo currículo al mismo ritmo durante horas cada día, y medir su éxito solo con notas y exámenes. Los estudiantes pueden volverse muy hábiles “jugando” a la escuela (sacando buenas calificaciones y siguiendo las reglas), pero ¿están realmente aprendiendo? Rara vez nos detenemos a reflexionar si la escuela les está enseñando las cosas correctas de la forma correcta.
Ana Lorena Fábrega propone cambiar de juego: pasar del énfasis en la obediencia y la memorización al cultivo de la curiosidad y la autonomía. En otras palabras, dejar atrás el juego de la escuela centrado en cumplir con un programa y controlar al estudiante, para abrir paso al juego del aprendizaje enfocado en despertar la pasión por aprender y el propósito personal. Este nuevo enfoque valora habilidades y actitudes diferentes:
- El juego de la escuela se basa en obediencia, memorización y control, donde el éxito se mide principalmente con notas y disciplina.
- El juego del aprendizaje promueve la curiosidad, la creación, el propósito y la autonomía, valorando el pensamiento crítico, la experimentación y el amor por aprender.
Según Fábrega, si guiamos a los niños a pensar por sí mismos, a asumir riesgos y a emprender sus propios proyectos, los preparamos mejor para enfrentar el “juego de la vida”. En su libro, ella brinda herramientas prácticas para diseñar un nuevo modelo educativo que deje atrás el juego de la escuela y abrace el juego del aprendizaje, orientado a formar jóvenes que realmente amen aprender y estén listos para el mundo real. Este marco teórico sirve de inspiración para educadores innovadores como Estíbaliz Pérez, quienes están llevando esas ideas a la práctica.
Estíbaliz Pérez: llevando el juego del aprendizaje a la práctica
Durante la entrevista, Estíbaliz Pérez nos comparte su visión y experiencia aplicando el juego del aprendizaje en contextos reales. Desde Edunova, ella trabaja con docentes y escuelas para romper con viejos moldes y crear experiencias educativas más significativas. Sus aportes concretan las ideas de Fábrega, demostrando cómo se ven en acción la curiosidad, la creación y la autonomía en el aula. Estíbaliz destacó varios pilares para lograr este cambio de juego en la educación:
- Cultivar las 4C: Comunicación, Colaboración, Creatividad y Pensamiento Crítico. Estas cuatro habilidades, conocidas como las 4C, son consideradas por Estíbaliz aprendizajes esenciales del siglo XXI. En lugar de priorizar solo contenidos memorizables, propone que las escuelas diseñen actividades donde los alumnos practiquen expresarse, trabajar en equipo, pensar creativamente y criticar constructivamente. Al desarrollar estas competencias, los niños se preparan mejor para resolver problemas reales y continuar aprendiendo durante toda la vida.
- Mentalidad maker y aprendizaje activo: Estíbaliz enfatiza la importancia de transformar la sala de clases en un espacio de creación y experimentación. Adopta la filosofía maker, donde el aprendizaje ocurre haciendo. Esto implica permitir que los estudiantes exploren ideas, cometan errores y construyan proyectos con sus propias manos. No se trata necesariamente de tener un laboratorio sofisticado, sino de fomentar una mentalidad en la que la exploración, el error y el diseño creativo sean parte natural del proceso. Bajo esta perspectiva, un aula tradicional puede convertirse en un taller de invención donde cada actividad despierta la curiosidad y el ingenio de los alumnos.
- El docente como guía y diseñador de experiencias: Para poder jugar al juego del aprendizaje, el rol del profesor también debe evolucionar. Estíbaliz remarca que el docente deja de ser un simple transmisor de contenidos para convertirse en un mentor y arquitecto de experiencias de aprendizaje. Esto significa que el maestro crea las condiciones, pregunta, reta e inspira, en lugar de solo dictar información. En la práctica, Estíbaliz contó ejemplos de cómo un profesor-diseñador puede plantear desafíos abiertos, proyectos colaborativos o preguntas provocadoras que invitan al estudiante a profundizar y descubrir por sí mismo. Este cambio de rol empodera tanto al educador como al alumno: el primero innova y el segundo se involucra más activamente en su propio aprendizaje.
- Tecnología con propósito educativo: Un punto clave que señala Estíbaliz es el uso intencionado de la tecnología en el aula. Incorporar herramientas digitales no significa añadir aparatos por moda, sino usar la tecnología como medio para potenciar la creatividad, la curiosidad y la resolución de problemas, nunca como un fin en sí mismo. Por ejemplo, Estíbaliz describe proyectos donde los estudiantes emplean software, robótica o internet para investigar y solucionar problemas auténticos de su comunidad. Al hacerlo, comprueban que lo que aprenden tiene un impacto más allá de la calificación: sirve para la vida real. Esta visión de “tecnología con propósito” garantiza que las innovaciones tecnológicas estén al servicio del aprendizaje significativo y no al revés. En resumen, se trata de aprender para la vida, no para la nota .
Un cambio de juego necesario
Este capítulo nos deja un mensaje claro: Cuestionar el modelo tradicional no es un mero ejercicio intelectual, sino una urgencia práctica, debemos dejar atrás el juego de la escuela y preparar a nuestros hijos para el juego de la vida. Esto implica nutrir en los estudiantes la pasión por aprender, la curiosidad por el mundo, la capacidad de crear y la confianza para seguir aprendiendo fuera de las aulas. Nuestra búsqueda del camino donde los niños aprendan con propósito, con alegría y con miras al futuro. Al final del día, ganar en este nuevo juego significa formar personas más autónomas, creativas y preparadas para la vida. Y ese, sin duda, es un objetivo por el que vale la pena cambiar las estrategias educativas actuales.
¿Y tú, estás listo para cambiar de juego y sumarte al juego del aprendizaje?
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